Se piensa como una memoria viva, un tejido que, como la piel, está en renovación, en cambio, en curación, pero también en cicatrización. Perduran en esa piel recuerdos del dolor y del trauma, pero hacen del tejido recuperado mucho más fuerte. Es la dinámica reparación (simbólica) de la piel que todos habitamos y desde la que converge nuestro sentir la que hace de esta exposición viva una muestra de la utopía que queremos ser.

El ojo que ves
no es ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve.
Antonio Machado.
¿Qué vemos cuando nos miramos? Estamos hechos de capas, de huellas, de pieles, y con ellas, cicatrices. Somos lo que ha pasado por nuestro cuerpo, lo que nos ha tocado, y aunque muchas veces no las veamos a simple vista, ahí están, permanecen, nos habitan. Convertir esas cicatrices en algo que nos haga recordar que somos




